En la justificación he utilizado la palabra deseo, partía del deseo de hacer...¿Cómo era posible que en unos estudios como un máster las profesoras me pidieran que buscara en mi propio deseo, que partiera de él para realizar mis trabajos? me parecía retroceder en el tiempo cuando en EGB me pedían que hiciera un dibujo libre, o que explicara lo que más me gustaba de las vacaciones...Partir del deseo me pedían, por tanto hay que ser consciente de cuáles son tus deseos, y eso no es fácil. Es curioso, pero si lo haces, si partes desde el deseo, si piensas en aquello que deseas hacer, buscas lo que te motiva, lo que te puede emocionar, lo que más te agrada... entonces todo es más fácil, sale mejor porque sale de otro lugar, de tu interior al que muchas veces debemos callar. Dice Chiara Zamboni: "El deseo, el elemento aparentemente más personal, es en realidad lo que más nos vincula con el movimiento de lo real". Creo que es así, porque cuando queremos hacer algo que nos parece importante, se pone en marcha el deseo, lo mejor de ti. Esto, que parece obvio, como véis en mí no lo fue hasta que me pude familiarizar con estos estudios de la diferencia que entendían la relación educativa de otra manera, partiendo del deseo para dar lo mejor de ti, poniendo en el centro la relación, el vínculo y así obtener lo mejor de cada una. Y todo esto, en apariencia simple, es toda una revolución que hace cambiar, que transforma tu relación con aquello que haces. Pones en marcha una parte importante de ti y algo no pensado, entiendes aquello que deseas y lo que tienes a tu alrededor y te vincula mucho más fuerte a ello. En mi opinión, desde esta posición se han conseguido cambios, mejoras, y se ha hecho y se puede hacer simbólico femenino, y eso está bien, es lo que necesitamos. Las mujeres al partir del deseo han conseguido civilizar de otra manera, se han mantenido al margen de lo que se consideraba neutro y que pretendía ocupar todo, y así han creado espacios de libertad propios a lo largo de la historia, donde se han tenido en cuenta el sentido de lo femenino, la experiencia propia, la autoridad, la relación entre mujeres... el deseo les sirvió a las mujeres, y nos sigue sirviendo, para buscar lugares nuevos, también simbólicos, que les permitía liberarse de aquel lugar que tenía reservado por el hecho de ser mujer.
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