Monjas, brujas, feministas, mujeres de vida fácil....todas tratadas de una manera cruel a lo largo de la historia, se sigue en cierta manera igual, pensemos en los medios de comunicación, películas, canciones... Yo misma, me cuesta reconocerme feminista, en parte porque no me gustan las etiquetas, menos las que ponen -ismos, pero la de feminista porque en el imagianrio colectivo prevalece el de mujer: marimacho, infeliz, cabreada con el mundo, fea, odia a los hombres y con ciertas tendencias sexuales (o te gustan las mujeres o si eres heterosexual poco van a disfrutar contigo, o algo similar!!), busco algún adjetivo positivo y no lo encuentro.... Pero si nos fijamos, sólo se tratan de espacios de mujeres que han buscado su propio orden simbólico, su libertad, donde el patriarcado no entrara o no lo ocupara todo, y esto se ha criminalizado a lo largo de la historia, o se ha cancelado, o se ha olvidado, o todo a la vez, impidiendo así que hubiese genealogía de mujeres, que nos pudiéramos reconocer en otras, que se pudiera nombrar el mundo y darle sentido desde otro régimen de mediación diferente al supuestamente universal, y además el de conseguir que de alguna manera nos sintiéramos mal por el hecho de haber nacido mujer. Nunca me había declarado feminista, en parte por su connotación negativa, pero también porque a mí me interesaba en general el mundo de la mujer a las que me sentía especialmente vinculada, a todas, no sólo a las que luchaban por unos ideales y que me parecían tan lejanas a aquellas que tenía cerca de mí. Unida a mujeres como mi madre, abuela, tías, amigas, compañeras, vecinas...y me daba pena pensar que todo el valor que yo les daba a éstas, por todo lo que hacían y representaban para mí, a pesar de su diversidad o precisamente por ella, no tuvieran el mismo significado y que socialmente no valiera nada ni su experiencia ni su forma de entender el mundo. Sin embargo el feminismo me ha hecho ver que el patriarcado ha muerto, y con él el dominio y la subordinación de la mujer, pero creo que un paso esencial ha sido el acabar con la cancelación, el silencio y el olvido del que hablaba, esto sí que duele y cuesta más de entender. El feminismo de la diferencia me ha hecho entender y recuperar lo que se denomina obra materna, con todo lo que esto implica, que es mucho. Reconocer la obra de las madres a lo largo de la historia, obra que engloba muchos aspectos: desde dar la lengua, nombrar lo que tienes a tu alrededor, socializar, cuidar, amar, alimentar, el vínculo fundamental... Ahora, y desde hace unos años, desde lugares como la psicología y la educación se habla de inteligencia emocional, límites con amor, cuidar el afecto, la importancia de los primeros vínculos...aspectos que ahora son de relevancia pero que forman parte de lo que ha sido la obra materna a lo largo de la historia y que no ha sido reconocido (tampoco hoy en mi opinión, porque se omite de nuevo el origen femenino). Sobre socializar me gustaría decir que creo que las madres lo han hecho bien, aunque a veces se las haya acusado de reforzar el machismo y de alimentar el patriarcado, yo creo que no, o si lo han hecho ha sido para que sus hijo e hijas pudieran formar parte de ese sitema social en el que habían nacido. No excuso, quiero entender. Yo soy madre de una niña de siete años y soy consciente del lugar en el que vivimos, con todo lo feo que tiene, todo lo que no me gusta, los valores sociales imperantes y demás. Mi educación con ella intenta ser crítica, que se de cuenta que hay cosas que nos aportan más que otras, pero vivo en una sociedad y quiero que ella forme parte de ésta sin demasiado dolor, hago como el resto de mujeres a lo largo del tiempo: socializar para que tu hija o hijo no sufran demasiado. Mi madre me escolarizó en un colegio de monjas, no porque fuera creyente porque nada más lejos de eso, simplemente porque vivíamos en un barrio periférico de Barcelona y en esos momentos era la escuela con mejor reputación del barrio en cuanto a nivel académico, me animó a que obviara las enseñanzas religiosas. También estoy pensando en Dhuoda condesa de Septimania, que escribió un manual de educación para su primogénito, se lo escribe porque ha sido privada de verlo a partir de los quince años. Ella sí debe tener dudas ya que se lo han arrebatado, pero quiere transmitirle a su hijo una educación que en esos momentos era necesaria, por ser una sociedad cristiana y patriarcal, y quiere que su hijo viva bien y de manera adecuada a la época. Con este manual le transmite todo aquello que considera importante y que formaría parte de su educación si su hijo estuviera con ella, no quiere que su hijo pierda esa forma de entender la vida que tiene su madre. Le transmite modos de comportarse a través de versículos de la biblia, los que probablemente le leería y comentaría si lo tuviera en casa, aquellos que más le gustan, pero también aquellos que pueden hacer que sea mejor persona, desde su ideal de actuar noblemente con todos, no sólo con sus iguales, también con aquellos que no son dignos y con su escritura consiguió permanecer en relación con su hijo. Así, creo que las mujeres hemos ido moldeando el mundo, poco a poco, con esa política de mujeres a través de la relación que ha producido cambios simbólicos importantes. Y el feminismo ha surgido gracias a todas las que nos precedieron, que no teniéndolo fácil fueron creando espacios donde se sintieran mejor y donde poder crear simbólico nuevo y propio. Ha conseguido dar voz a la mujer, se ha enfrentado al patriarcado sin violencia, sin lucha armada, utilizando medios de mujer como la palabra, la autoridad y el amor, haciendo avanzar a la sociedad hacia un lugar mejor del que partíamos, donde se puede vivir contemplando las diferencias como un más. Me gusta que se recuperen a esas mujeres que crearon espacios propios y espacios de libertad para otras: escritoras, pintoras, abadesas, monjas, filósofas, inventoras...es importante buscar esa genealogía que gracias a las investigaciones feministas hace una lectura de la historia desde la diferencia, recuperando y sacando a la luz a mujeres que cayeron en el olvido y la cancelación, y así no les resultará tan extraña como a nosotras la eduación que reciban las mujeres de mañana. Pero me gusta especialmente el feminismo de la diferencia porque también tiene en cuenta TODA LA EXPERIENCIA FEMENINA, entonces ahí encuentro a mis mujeres más cercanas, esas que me lo enseñaron casi todo y que me mantuvieron, y lo siguen haciendo por su fuerza, su autoridad, su amor, su paciencia... y ahí entonces también me puedo reconocer.
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