Las experiencias tienen que ser dichas partiendo de sí, escuchando así la libertad femenina....¿Pero cómo que partir de sí? ¿Desde dónde partir si no? Pero qué difícil me parece todavía partir de mí y que contradictoria me parecía que estudiando te planteran esto, lo normal es que te condicionen y te debas medir con los conocimientos académicos, entrando en el juego de mostrarse, mostrar todo lo aprendido sin tener en cuenta la propia experiencia. Aunque esto último impida un despliegue de tu persona y se anule el deseo....así le va a la enseñanza en general!!. Siempre se parte de otro lugar cuando estudias: de aquello que lees, de lo que ya se ha dicho, discutido, hablado... en otros ámbitos de la vida también pasa, hay miedo a salirse demasiado, a no ajustarte a lo que se espera, en definitiva a partir de ti misma. Tal vez porque cuando lo haces se parte de la propia experiencia y de las que tienes a tu alrededor, del propio deseo, de las propias contradicciones y esto es peligroso, se crean entonces espacios de libertad, de una libertad propia y diferente a la estipulada, y se crea simbólico femenino... que es más peligroso todavía. En los estudios de la diferencia me pedían precisamente esto, partir de mí, y me resultó difícil, todavía hoy cuando escribo esto me lo parece. Miedo, creer que tu propia experiencia, tus vivencias, tu forma de ver la vida, tu genealogía femenina dándole valor a lo que te ha aportado en tu vida y relacionado todo con lo estudiado poco podía aportar, o porque a veces poco tenía que decir, otras porque relacionarlo es lo verdaderamente difícil. Pero partir de sí abre, abre a las propias experiencias y a las ajenas, y las relaciona con los conocimientos, valora tu acción, tu pensamiento, tu forma de estar ante unos hechos, ante el mundo, en tus relaciones....Cuando partes de ahí, entonces puedes encontrar espacios de libertad para decirte, aunque esto precisamente es lo difícil, difícil por lo del pensamiento único, por la fuerza del patriarcado, porque parece que tengas que decir lo que se espera oir o porque debes ser neutra, dejando tu identidad de mujer...y todo esto recorta la libertad y anula la experiencia, mi experiencia femenina personal, como si no tuviera ningún valor. La práctica de la diferencia se sustenta precisamente en la forma de relacionarnos con la realidad, de la experiencia femenina personal y de lo que cada una aporta y tiene en su estar en el mundo. Cuando te animan a partir de ti misma te están dando voz, autoridad, estableciendo una relación de confianza que genera más confianza y libertad y por tanto que te ayuda a crecer. Pero no sólo a ti, también a las mujeres que forman parte de tu vida, porque forman parte también de tu experiencia de ser mujer, reconociendo así tu propia genealogía y el valor que ha tenido y sigue teniendo. Ahora me parece claro y obvio, también necesario, aunque soy consciente que es posible en pocos lugares, que no ha sido fácil a lo largo de la historia hacerlo porque corrías el riesgo de ser tomada por loca, histérica y acabar encerrada en el mejor de los casos, o quemada...no se permite en general partir de una misma, es difícil hacerlo, porque se encargan de decirnos qué es aquello válido y posible, si te sales de lo establecido corres riesgos porque te quedas en los márgenes y en un lugar lleno de incomprensión (como nos recuerda Milagros Rivera) pero en el que vale la pena estar porque a lo largo de la historia ha sido un lugar desde donde la mujer ha generado cambios y lugares propios de relación y pensamiento.
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