sábado

El final del patriarcado o su muerte...

El patriarcado ha muerto diría yo, después de leer El final del patriarcado....este es un texto bastante interesante publicado en 1996 por Sottosopra de la Librería de Mujeres de Milán, y del que se ha hablado mucho. Y yo quiero decir lo que sentí al leer que el patriarcado había finalizado. En un primer momento, y durante un tiempo también, pensé que mis maestras y las que firmaban el documento eran unas mujeres optimistas con cierta tendencia a la utopía, y aunque creo que también lo soy, pensé que esto era demasiado... no cuadraba con lo que veía a diario, lo que sentía a veces, lo que me mostraba esta sociedad en la que vivo, sus medios de comunicación, la política, el mundo del trabajo...y, aunque en un primer momento me animé en tener fe, después me vino el bajón!! no había terminado el patriarcado, qué ilusas!! pero al presentar mis dudas ante mis maestras sobre la muerte del patriarcado...me empezó a quedar un poco más claro todo. Por un lado entender que el nombrarlo, nombrar el final del patriarcado, era un paso importantísimo que se daba desde el feminismo, necesario para hacer simbólico. El texto surge de la necesidad de reflexionar y de buscar el lenguaje adecuado para todo lo que estaba pasando o que ya había pasado, toda una revolución simbólica que buscaba nombrarse. A veces no se reconoce una cosa porque cuesta nombrarla, percatarse de una realidad y nombrarla es difícil, más ante algo tan grande como nombrar el final del patriarcado. Entender que se había dado una revolución simbólica de la diferencia sexual y que se había producido de manera distinta a como se había imaginado dejando atrás todo lo aprendido, todo un simbólico que había marcado la forma de vivir y de pensar, aunque no lo había abarcado todo, pero que ya no permitía estar al mismo nivel, una invención simbólica necesaria, fundamental para entender la diferencia, la libertad, la autoridad, las relaciones de las mujeres, su política. Poner en palabras la subjetividad femenina, releer la realidad desde una diferencia femenina que la puede nombrar, y no seguir omitiendo el origen femenino. Porque para cambiar un orden simbólico se necesita otro que lo pueda hacer, y se tenía, pero faltaba nombrarlo, con un lenguaje nuevo, no uno que repitiera modelos o lo ya dicho, porque poner palabras a algo es tomar conciencia de ello. Por otro lado, y después de ver que se le había puesto nombre, volví a analizar lo que yo sentía y lo que sentían las otras mujeres y algunos hombres que conocía, y es verdad que en su pensamiento y en el mío ya no cabe el patriarcado, ha dejado de tener sentido y por supuesto ya no lo ocupa todo....y cuando lo quiere hacer hay forma de evitarlo, buscando espacios propios donde no pueda entrar y dándote cuenta que eso ya no es lo que quieres....lo he hechado de mi casa, de mi pensamiento, de mi forma de actuar y relacionarme, ya no lo quiero y por tanto no lo utilizo...parece simple y creo que en el fondo lo es, y es toda una liberación, una revolución simbólica de las que te dejan....feliz, por mí y por mi hija, por todas!!

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